Un proyecto de legalización pretende resolver las cuestiones legales de un inmueble. Sabemos que la gente a menudo se confunde entre "regularizar" la situación legal de una edificación y la "legalidad urbanística" de la misma, términos técnicamente bastante distantes. Nos esforzamos por aclarar estos conceptos al cliente y encontrar la mejor solución para cada caso. Un Proyecto de Legalización es similar a un proyecto de obra nueva, pero con una construcción existente, es decir, no hay que construir desde el principio. Sin embargo, es esencial analizar si la edificación existente puede legalizarse o no tal como está, lo que podría requerir algunas modificaciones para adaptarlo a la normativa.
Legalizar una edificación es obtener la licencia de algo que ya está construido sin ella, o con diferencias respecto a lo autorizado. No es lo mismo que regularizarla en el Registro o en el Catastro: una construcción puede inscribirse por antigüedad y seguir sin licencia. Por eso el primer paso es siempre un estudio previo.
Si amplió, cerró una terraza o cambió el uso sin licencia; si va a vender y el comprador o el banco detecta diferencias; o si necesita la cédula de habitabilidad o el alta de suministros y la edificación no coincide con lo autorizado.
No. Solo se puede legalizar lo que cumple el planeamiento vigente. Lo que no lo cumple puede, en algunos casos, quedar en situación de fuera de ordenación o regularizarse en el Registro por antigüedad. El estudio previo lo determina.
No. El certificado de antigüedad permite inscribir una construcción en el Registro de la Propiedad cuando ha pasado el plazo para actuar contra ella, pero no le da licencia. Legalizar sí la incorpora a la legalidad urbanística.
No siempre es obligatorio, pero las diferencias entre lo construido y lo inscrito o autorizado suelen frenar la venta o la hipoteca del comprador. Le indicamos la opción más rápida en su caso.
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